La Pachamama es la Madre Tierra, toda la naturaleza es su templo, “Apacheta” es el nombre de sus altares, unos montículos de piedra ubicados a orillas del camino.

Tierra, mujer, madre, diosa… esa es la Pachamama. Es la tierra madre en el sentido más profundo, más completo y diverso. Literalmente “Pacha” viene del aymara y quechua y significa tierra y, por extensión “mundo”, “cosmos”. “Mama”: madre -es decir “Madre Tierra”, es la gran deidad entre los pueblos indígenas de los Andes Centrales de América del Sur.

La tradición de los pueblos originarios describe a la Pachamama como una mujer de baja estatura, de grandes pies y sombrero alón. Madre de los cerros y de los hombres. Cuando decimos Pachamama, decimos tierra, espacio, tiempo, universo, decimos en fin, nosotros, todo…

Porque no están y no estamos solos, porque la tierra es hogar, espacio de miles de millones de seres humanos, casa que sufre y nos sufre, que habitamos y nos habita, que nos respira en lo más luminoso y en todas las sombras que somos.

Caña con Ruda
Pero ¿Por qué se toma caña con ruda el Día de la Pachamama?
Los primeros días  de agosto se adora a la Madre Tierra, la más popular de las creencias de los pueblos originarios de América Latina y resulta una costumbre beber caña con ruda para limpiar el espíritu y espantar la muerte.
Honrar a la Pachamama con la protección de la caña con ruda, reza el lema en muchas de las provincias del norte y el litoral argentino. Por eso, el 1º de agosto también es ritual tomar caña con ruda, un remedio casero, para mejorar la salud, atraer la suerte y alejar los maleficios.

La caña con ruda se bebe en ayunas y en general en tres sorbos, aunque también la ingesta se realiza en siete sorbos o de un trago largo. Se toma en agosto, mes que en que aumentaban las muertes en la población por el frío y las lluvias. “Julio los prepara y agosto se los lleva”, decía el refrán.

Celebremos y respetemos a la madre tierra. Pidamosle, que ella nos da. Pero nunca olvidemos de agradecerle.

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