Nadie puede negar que viajar solo o sola es una gran decisión. A veces es un poco difícil dar el primer gran paso, pero al igual que el acto de caminar, una vez que se apoya firmemente un pie, el siguiente lo sigue con mayor determinación. Al menos esto es lo que le pasa a la mayoría, porque todos afirman que, si bien les dio un poco de miedo al principio, una vez que dieron “el salto  de fe”, ya no pudieron parar.

Los viajes para solos y solas no se crearon precisamente para las personas que son catalogadas como poco sociales o extremadamente tímidas, no. Esta modalidad de viaje es para los aventureros y, sobre todo, para los que quieren pasar un rato con sí mismos y, a la vez, conocer nuevas personas. Parece contradictorio, pero creeme: No lo es.

Resulta que al viajar solo uno se reencuentra con su propia personalidad, se autoconoce y dándole la oportunidad de acercarse a personas con las que no tenemos ningún compromiso, desarrollamos más profundamente nuestras características, nos podemos permitir ser más auténticos.

Sin embargo, la introspección no es la única ventaja, aunque sí una de las mejores. Viajar solo te permite no depender de los horarios ni de los caprichos de nadie. Si un día no tenés ganas de visitar un monumento, no vas y punto, nadie va a estar presionándote para hacer algo que no querés, aunque los coordinadores siempre van a darte una mano. Por otro lado, podés reemplazar la actividad con leer ese libro que guardaste en la valija sobre la arena de una bella playa en Brasil ¿No suena perfecto?

Viajes para solas y solos

Otra de las grandes ventajas (y de las más atractivas) es que el precio disminuye considerablemente con respecto a otras opciones. Podés armar los paquetes prácticamente a tu medida y aprovechar así tu estadía al máximo. Además, cabe destacar  que con esta alternativa se abren otros destinos ante tus ojos, porque si algo es cierto es que estos viajes se organizan a los paraderos más populares, pero también a los más exóticos.

¿Cómo te ves entrando en una pirámide? ¿Te imaginás remando en las aguas tailandesas? ¿Y surfeando en Florianópolis? De eso es, precisamente, de lo que se trata.

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